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Este blog es una plataforma de comunicación que nace del Projecte Trèvol, cuyo objetivo es crear un foro de opinión sobre la integración real de las personas con discapacidad en el empleo.

martes, 20 de mayo de 2014

Empleo de las Personas con Discapacidad

La carencia de ética y la vulneración de derechos en el empleo de personas con discapacidad

Por Borja Jordán de Urríes



La ética es un aspecto del que en raras ocasiones se habla al examinar la situación laboral de las PCD y el marco de los derechos se olvida frecuentemente diluido en decisiones y opciones que sirven solamente para poner de manifiesto nuestra incapacidad de responder efectiva y adecuadamente a este problema.
En la Comarca de la Vall de Álbaida está emergiendo una preocupante oferta proveniente de centros especiales de empleo concretos que dista mucho de desarrollarse dentro de un marco ético y de derechos. Esto nos lleva a cuestionar estas prácticas de una manera crítica.
¿Funcionan los Centros Especiales de Empleo con unos criterios éticos que promuevan de verdad los derechos de las personas con discapacidad? Probablemente muchos SÍ, pero ciertamente algunos NO. Es por tanto esencial distinguir el grano de la paja.
Existen Centros Especiales de Empleo que carecen a todas luces de un marco de desarrollo ético. En buena parte, debido a su separación en muchos casos del ámbito de las organizaciones que trabajan por los derechos de las personas con discapacidad y que han evolucionado desde la reflexión interna al establecimiento de marcos de desarrollo organizacional en los que la ética juega un papel fundamental.
Desde esta perspectiva ética, los centros  especiales de empleo, y por extensión, cualquier opción de empleo para personas con discapacidad, ha de tener como patrón y meta la igualdad. Esta igualdad se refiere a derechos y de deberes, y cuando sea necesario, a través de acciones de discriminación positiva y de apoyos necesarios que igualen las circunstancias para la consecución efectiva de los derechos y para el cumplimiento adecuado de los deberes.
La ética en los centros especiales de empleo implica, entre otras cosas, evitar que se produzcan situaciones como mantener intencionalmente a trabajadores fuera de entornos más inclusivos por ser los más productivos y cobrando de por vida el salario mínimo interprofesional. Algunos centros especiales de empleo mantienen un discurso de integración y de normalización enmascarando situaciones de segregación, en las que el personal con discapacidad no cuenta con información transparente sobre cuál es la política de empresa, produciéndose situaciones de explotación, y sin un apoyo efectivo para que los trabajadores con discapacidad puedan ejercer los derechos laborales.
Por tanto, seamos cautos en la consideración de aquellos centros especiales de empleo que no cuenten con el respaldo de organizaciones del ámbito de la discapacidad que amparen prácticas contrastadas desde este enfoque ético y de igualdad de derechos. Y en cualquier caso, a todos, exijámosles un funcionamiento que se estructure de este prisma.
Para ello, debemos exigir un marco de igualdad de derechos, también dentro del mundo del empleo. Y este marco tiene una definición clara que ha sido trazada en el marco de las Naciones Unidas por medio del acuerdo que con mayor rapidez y con más consenso se alcanzado en la existencia de esta organización. Me refiero a la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La Convención, en su artículo 27, reconoce el derecho de las personas con discapacidad a “trabajar, en igualdad de condiciones con las demás; ello incluye el derecho a tener la oportunidad de ganarse la vida mediante un trabajo libremente elegido o aceptado en un mercado y un entorno laborales que sean abiertos, inclusivos y accesibles”.
Por todo ello, desde esta perspectiva ética y de derechos ¿Cuál es nuestro papel? ¿En qué me afecta a mí este problema? Pues bien, este es un problema que nos concierne a todos. Si eres una persona con discapacidad, ten mucho cuidado en qué tipos de ofertas de empleo quieres para ti. No rebajes tus expectativas a nada que disminuya tus derechos. Exige que se generen oportunidades de calidad para que esos derechos se materialicen. Y pon tu confianza en organizaciones que sepas que amparan y luchan por este enfoque.
Si eres un familiar o persona cercana a una persona con discapacidad, no la empujes a aceptar cualquier opción, y menos una que disminuya y minusvalore sus derechos. Reclama y defiende la necesidad de oportunidades en igualdad para que consiga sus derechos. Y proporciona tu apoyo mediante la participación comprometida y solidaria en aquellas organizaciones que trabajan desde este enfoque.
Si gestionas o trabajas en un centro especial de empleo, reflexiona sobre el modelo desde el que lo haces. Analiza si tus prácticas responden a la ética y promueven la igualdad de derechos. Pon a las personas con discapacidad en el centro de tus objetivos y participa integrándote en las redes de las organizaciones que trabajan desde este modelo.
Si eres un desarrollador o gestor de políticas, desde el ámbito local a cualquiera superior, vigila las situaciones que aparecen en tu ámbito de competencia. Exige el adecuado desarrollo de cualquier acción o iniciativa que emerja desde enfoques legales, éticos y de derechos. Promueve la igualdad y las opciones integradoras donde sea necesario.

Y finalmente, si eres ciudadano de a pie,  Se consciente de la realidad que nos rodea y no asumas que este problema es un “problema de otros”. Este problema es un problema de todos. Presta tu apoyo a quienes trabajan desde este enfoque de derechos y desde la ética. Exige que tu aportación a la sociedad, que la inversión de tus impuestos y que los centros que se nutren en buena parte de financiación pública que tú aportas, respondan a los criterios que deseas también para ti en cualquier faceta de tu vida.

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